Periscope es, con permiso de Snapchat, la aplicación de moda, una herramienta asociada a Twitter que permite retransmitir vídeo en directo desde cualquier lugar del mundo. Para ello, el usuario solo necesita un móvil, conexión a internet y un poco de gracia manejando sus redes.

A mediados de enero de este año la aplicación ya contaba con cuatro millones de usuarios activos diarios que emitían y visionaban el equivalente a 110 años de vídeo en streaming al día. Anónimos, famosos, periodistas y políticos retransmitiendo escenas cotidianas, rodajes o recetas de cocina. En Periscope, todo vale.

Lo que no cabía en un tweet

En verano de 2013 Kayvon Beykpour, uno de los padres de la app junto con Joe Bernstein, dejaba su trabajo en una gran empresa de tecnología y se decidía a viajar a Estambul. Cuando estaba a punto de emprender su viaje estallaron en Turquía las protestas y manifestaciones de la plaza Taksim, que se convertía en poco tiempo en un símbolo de la oposición contra el gobierno del partido islamista moderado AKP.

Kayvon se dispuso a buscar en los medios de comunicación y en Twitter información sobre lo que estaba sucediendo y se percató que los primeros se centraban solo en las imágenes más crudas y sensacionalistas, presentando una visión totalmente sesgada de lo que estaba ocurriendo. Además, ¿por qué todas aquellas personas que se encontraban reunidas en aquella plaza contaban en Twitter lo que sucedía pero no mostraban lo que estaban viendo? Al volver del viaje decidió crear Periscope con el objetivo de dotar a los ciudadanos de una herramienta que permitiera mostrar el mundo sin cortes ni ediciones.

Periscope nacía como Bounty en febrero de 2014 y cerca de un año más tarde, en enero de 2015, era adquirida por Twitter. Un año después, el alumno aventajado de Twitter, ha acumulado más de 10 millones de usuarios y 200 millones de streams, equivalentes a 110 años de video online reproducido y visionado a diario.

El live streaming ya estaba inventado y tenía cara de suricato

Desde que fuera lanzada al mercado en marzo de 2015 sus 23 empleados han participado en una dura carrera de fondo para ganar la batalla a Merkaat, su principal competidor en el terreno del video streaming que contaba con un discreto número de usuarios cuando Periscope apareció.

Alguien me dijo una vez que en el mundo de las aplicaciones si tienes una buena idea lo más probable es que ya esté desarrollada y la clave del éxito o fracaso de ésta sea el cómo, no el qué.

El “cómo” de Periscope reside en una interfaz sencilla e intuitiva que permite recuperar las emisiones en directo hasta 24h después de terminadas, enviar notificaciones a nuestros seguidores de Twitter al iniciar la retransmisión, interactuar mediante mensajes durante el stream e incluso mandar corazones si nos gusta lo que estamos viendo.

La interacción entre usuarios y “reporteros” es precisamente una de las claves del éxito de Periscope ya que ha convertido al espectador pasivo en un espectador de noticias activo.

El usuario tiene carta blanca para tomar partido de esa rueda de prensa improvisada y unirse a la conversación de aquello que sucede simultáneamente en la pantalla de su teléfono y en el lugar de los hechos, a km de distancia. Periscope nos ofrece la posibilidad de preguntar los detalles y ampliar la información de aquello que vemos, mientras que cuando nos sentamos a mirar el telediario de la noche con lo único que podemos interactuar es con el menú de ajustes de nuestro televisor de 46 pulgadas.

En los últimos meses el reinado de Periscope se ha consolidado en sus dos principales vertientes: la social y la informativa. La social se ha visto reforzada por celebridades como Gerard Piqué, Katy Perry, Beyoncé, Aaron Paul, Ricky Martin o Arnold Schwarzenegger, que se han animado a compartir con el mundo momentos, hasta ahora inéditos, de su día a día. Con ello, Periscope nos ha sacado los colores a todos, al descubrir que somos cotillas por naturaleza, desconocedores de lo interesante que resulta ver a Jimmy Fallon o Ellen DeGeneres prepararse en maquillaje antes de salir en directo.

En su vertiente más informativa, Periscope y Twitter se han erigido como herramientas imprescindibles para seguir y retransmitir en directo cualquier suceso, como la cobertura en redes que vivimos durante los atentados de París, la visita de Obama a Cuba, los atentados de Bruselas o la actual crisis de refugiados en la frontera griega.

El auge de herramientas como Periscope ante sucesos informativos de gran repercusión responde al creciente interés de los usuarios por nuevas formas de consumir la información y ver contenidos. Rompiendo con aquello que sale en portada de un periódico y en el boletín informativo de media mañana, Periscope ofrece al espectador inmediatez, cercanía con los hechos, interacción y capacidad de elección.

Retransmitiendo sin escaleta

Periscope no dispone de un juez del vídeo en directo que dicte qué se retransmite y qué no, la democracia del video en streaming no tiene filtros. Si decidimos ver streams al azar nos encontraremos, muy probablemente, con gente comentando el último capítulo de Juego de Tronos o haciendo una barbacoa en familia. Pero en la gran autopista audiovisual de Periscope hallaremos también cobertura audiovisual de los acontecimientos que estallen en cualquier punto del globo ya sea de la mano de usuarios anónimos o profesionales de la comunicación.

Paralelamente a su trabajo para un medio en concreto, los periodistas pueden recoger testimonios sobre el terreno y ofrecer contenido adicional a sus seguidores, como hizo el periodista de The Guardian Paul Lewis durante la cobertura de las protestas de Baltimore o Paul Ronzheimer, reportero del diario alemán Bild, en plena crisis de los refugiados sirios.

En España algunos medios se han decantado por usar Periscope para fidelizar al espectador mostrando el día a día de las redacciones, como es el caso de Antena 3 que muestra imágenes inéditas del plato de informativos. En TV3 han empezado a usarlo recientemente para compartir las experiencias de sus corresponsales en el extranjero como Manel Alias, corresponsal en Moscú de TV3 y Catalunya Ràdio,  después de su viaje con las tropas rusas en Siria.

Al César, lo que es del César

Por ahora, los usuarios debemos entender Periscope como una herramienta y un complemento a las rutinas informativas tradicionales. Periscope no puede, ni debe, substituir a los medios de comunicación y así lo confimaba su fundador Kayvon Beykpour en una entrevista a El País en la que declaró que “Periscope muestra la cara B de un evento, no compite con los medios”.

No debemos olvidar que detrás de cada pieza informativa que aparece en los medios se esconde el trabajo de un profesional de la comunicación. Experiencia, documentación y horas de redacción son los pilares del periodismo tal y como lo conocemos, unos pilares que en la sociedad 2.0 deben compartir el peso de la información con herramientas como Periscope que ofrezcan inmediatez y pluralidad de puntos de vista cuando sea necesario.

Dijo el periodista y escritor británico Chesterton que el “periodismo consiste esencialmente en decir ‘Lord Jones ha muerto’ a gente que no sabía que Lord Jones estaba vivo”, todo un ejercicio de futurología que describe a la perfección a nuestra sociedad sobreinformada y saturada por el volumen de información que se ve obligada a asimilar. Periscope contribuye a ampliar el volumen de información que el usuario tiene a su alcance y es por ello que debemos apostar por una sociedad informada donde medios nuevos y viejos se complementen y ofrezcan contenido en el que prevalezcan la calidad y la pluralidad por encima de la cantidad.

El tiempo dirá cómo los medios adoptarán Periscope en sus rutinas informativas, ¿será un complemento a los patrones habituales o se convertirá en una nueva e independiente plataforma informativa? Lo que sabemos a ciencia cierta es que cuando estalle la noticia siempre habrá alguien que tenga instalada una app llamada Periscope en su móvil. Ese alguien llegará antes que los equipos de cámara e iniciará una retransmisión con el único objetivo de dejar constancia y hacer partícipe al mundo de la escena que está sucediendo ante sus ojos, convirtiéndonos a todos en cómplices de la información.

 

Por Andrea Ordax, Ejecutiva de Cuentas