• 2.2 millones de personas participaron el domingo en la celebración del referéndum
  • Las imágenes de la actuación policial dan la vuelta al mundo
  • El Parlament de Cataluña podría declarar unilateralmente la independencia en los próximos días
  • El presidente Rajoy convoca a todos los partidos políticos a una mesa de diálogo

Cerca de 2,2 millones de ciudadanos, según el gobierno catalán, participaron el domingo en un referéndum para la independencia de Cataluña en un clima de alta tensión, de caos y represión policial. Esto representa únicamente el 42% de los 5,3 millones de catalanes con derecho a voto, de los cuales 2 millones avalaron la secesión (un 37,8% del censo). Sin embargo, el referéndum no había sido autorizado por el gobierno de España y el Tribunal Constitucional lo declaró ilegal y suspendió su celebración.

A pesar de ello, el gobierno de Cataluña anunció que no reconocía la legalidad española e iba a convocar el referéndum amparándose en la legalidad internacional. Muchos miembros del gobierno de la Generalitat se exponen por ello a procesos judiciales que pueden provocar su inhabilitación y penas de cárcel.

Como consecuencia el referéndum se celebró sin las mínimas garantías exigibles para poder ser considerado válido según ha afirmado reiteradamente la Comisión de Venecia del Consejo de Europa: no existe ninguna autoridad electoral, el censo se ha obtenido de forma ilegal vulnerando la Ley de Protección de Datos, no ha habido interventores en las mesas y tampoco se ha celebrado ninguna campaña informativa dirigida a la población sobre las consecuencias de una hipotética independencia.

Siguiendo instrucciones judiciales la policía detuvo a los responsables del gobierno encargados de su organización, requisó más de 9 millones de papeletas electorales y 1,5 millones de sobres y han intervenido 50.000 cartas censales dirigidas a los miembros de las mesas electorales. El poder judicial además, ordenó a la policía que cerrara los colegios electorales en la jornada de ayer para impedir físicamente la votación dando lugar a violentas cargas policiales contra los ciudadanos que pretendían votar.

A pesar de todo ello la movilización ciudadana no tiene precedentes y no puede ser ignorada. Más de 750 de los 948 municipios catalanes han mostrado su apoyo al referéndum (aunque representen únicamente la mitad del censo). Centenares de miles de ciudadanos se han levantado al grito de democracia y exigiendo un referéndum y muchos de ellos ocuparon toda la noche los colegios electorales bloqueando el acceso de la policía para evitar su cierre.

Contexto político actual

España es un estado autonómico con un sistema de organización territorial muy parecido a un estado federal con un gran nivel de descentralización de competencias. Cataluña es la segunda comunidad española en términos de población con 7,5 millones de habitantes de un total de 46,6 millones del conjunto de España. Su PIB es de 211.915M€, lo que representa el 18,8% del total de España. En 2016 el PIB per cápita de Cataluña fue de 28.590€, frente a los 24.100€ del conjunto de España. Sin embargo las tensiones territoriales, principalmente en Cataluña y Euskadi han sido recurrentes desde la aprobación de la Constitución española de 1978, reivindicando más autogobierno, mejor financiación, mayor inversión y gestión de las infraestructuras, y competencias en política lingüística, educación y cultura.

Actualmente en el Parlament de Cataluña, elegido en 2015, hay una mayoría independentista en escaños (aunque por efectos de la ley electoral no se corresponde con los votos ciudadanos obtenidos). Según la última encuesta publicada por el Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat los partidarios de la independencia era sólo del 41,1%, pero todas las encuestas señalan que un 80% de los catalanes está de acuerdo en la celebración de un referéndum sobre el futuro de Cataluña.

El gobierno de Mariano Rajoy se ha negado reiteradamente a negociar con la Generalitat la celebración de este referéndum y, en buena medida eso ha provocado que la movilización ciudadana del domingo fuera más un acto en defensa del derecho democrático a celebrar una consulta legal sobre el futuro de Cataluña que una votación sobre la independencia. Sin embargo, las violentas imágenes de la policía entrando a los colegios electorales requisando las urnas ha generado una enorme cohesión en la sociedad catalana contra un gobierno que ha sido incapaz de ofrecer una solución política. La ruptura con España es hoy una cuestión emocional.

La visión de la comunidad internacional

Hasta el domingo la comunidad internacional había sido muy prudente en sus declaraciones sobre el referéndum catalán a pesar de algunas muestras de apoyo explícito a Rajoy como la reunión con Donald Trump en la Casa Blanca, la Canciller Angela Merkel o el Presidente de Francia, Emmanuel Macron.

En los últimos días y especialmente después de las imágenes de las cargas policiales que han perjudicado la imagen exterior de España, ya han empezado a surgir muchas voces apelando al diálogo y urgiendo una solución política: el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, Jeremy Corbyn, Martin Schultz o Charles Michael, primer ministro belga hicieron declaraciones ayer en este sentido. El Financial Times puso el sábado a Cataluña en su portada y publicó una contundente editorial bajo el título ‘La independencia de Cataluña es mala para España y para Europa’ en la que envió dos mensajes claros: el Gobierno de Rajoy ha “desperdiciado” la oportunidad para negociar y que el referéndum “no tiene validez legal y legitimidad política”. Las imágenes de la actuación policial de ayer están en las portadas de casi toda la prensa internacional.

Es evidente que estamos ante un problema muy grave que requiere una solución política y ambos gobiernos deben sentarse a negociar.

Consecuencias económicas y financieras

Hasta ahora los indicadores no reflejan que el proceso independentista haya provocado ningún impacto en el escenario de las proyecciones económicas: las previsiones de crecimiento para España se mantienen en el 3,1% para 2017.

La tensión política tampoco ha afectado a la economía catalana: las previsiones apuntan a un crecimiento superior al 3% para este año; la creación de empleo sigue a buen ritmo y los analistas prevén una caída del desempleo hasta el 9,3% a finales del 2018; la inversión extranjera directa crece; la cotización de los bancos catalanes es ligeramente superior al del resto, y la prima de riesgo de España sigue estable, lo que refleja un riesgo relativo para la economía del país.

Los mercados financieros tampoco han mostrado ninguna inquietud. Sin embargo, si la situación política entra en fase de interinidad podría provocar una inhibición de la inversión y un riesgo de deslocalización.

En este sentido:

  • El Ibex 35 cayó cerca de un 1% este lunes por la mañana.
  • El gobernador del Banco de España advirtió el pasado jueves del riesgo económico que podría suponer la independencia de Cataluña.
  • El ministro de Hacienda ha anunciado esta semana que ante la falta de apoyos parlamentarios no presentará los presupuestos generales del Estado para 2018 y prorrogará los de este año.
  • Standard & Poor’s frenó el viernes una posible subida de la calificación del rating para España y advirtió de los riesgos de la inestabilidad política de Catalunya.
  • Se ha convocado una huelga general en Catalunya a partir del día 3 por un sindicato minoritario que podría extenderse a otros sindicatos y partidos políticos como consecuencia de la actuación policial de ayer.

Y ¿ahora qué? Escenarios posibles

  • Declaración unilateral de independencia. La ley del referéndum aprobada por el Parlament de Catalunya y suspendida por el Tribunal Constitucional, prevé que en caso de victoria del Sí, se declarará unilateralmente la independencia transcurridas 48 horas desde la votación. La declaración institucional del President de la Generalitat del domingo por la noche apuntaba claramente a esta posibilidad. Los miembros del gobierno se expondrían a penas de prisión e inhabilitación. Sin embargo, el aval internacional a esa declaración unilateral va a ser muy difícil debido a la ilegalidad de la convocatoria, la falta de garantías del proceso y a la imposibilidad de verificar el recuento.
  • Suspensión de la autonomía. En una escalada de tensión política el Gobierno puede activar, de acuerdo con la Constitución, un procedimiento de suspensión de la autonomía política de Cataluña. Es un escenario altamente probable si Cataluña declara unilateralmente la independencia.
  • Referéndum legal y acordado. Inicio de conversaciones entre los gobiernos de Cataluña y de España para celebrar un referéndum pactado. Parece poco probable debido a que la inmensa mayoría de partidos de ámbito estatal PP, PSOE y Ciudadanos son contrarios a la celebración de un referéndum de autodeterminación. Además, ambos gobiernos se han excluido mutuamente como interlocutores válidos.
  • Moción de censura contra el presidente Rajoy. A pesar de que los partidos de la oposición podrían formar un gobierno alternativo a Rajoy no parece que vayan a contribuir a debilitar más al Estado en un momento de máxima tensión política y social. Las declaraciones del líder del Partido Socialista, Pedro Sánchez, alejan esta posibilidad. En cualquier caso, el papel del PNV es clave para garantizar la estabilidad del gobierno y la aprobación del presupuesto y a tenor de lo sucedido ayer, parece poco probable que vuelva a apoyarle.
  • Reforma constitucional. La negociación política es inevitable y España precisa de la renovación de su marco constitucional después de casi 40 años de aprobación de la Constitución española. Parece el escenario más probable. El Congreso de los diputados aprobó hace dos semanas la creación de una comisión específica con esa finalidad, lo que podría acelerar el debate. El presidente Rajoy ya emplazó anoche a todos los partidos políticos a iniciar una mesa de diálogo.
  • Elecciones generales. Fuentes gubernamentales han insinuado que si Mariano Rajoy no obtiene el respaldo a su acción por parte de los principales partidos de ámbito estatal, podría convocar elecciones anticipadas.